música

martes, 11 de noviembre de 2014

D.17

Se respira ese olor, la humedad de un día lluvioso, el frío propio de estos días a mediados de noviembre, los cigarros se me hacen más breves últimamente, y el café se enfría demasiado rápido como para poder disfrutarlo, el anochecer llega mucho antes de lo previsto y las luces se encienden en un intento de adornar está pequeña ciudad. No se si será el amor, o que ya tocaba ponerse melancólica. 
Hoy no voy a hablar del amor como tal, si no de una persona en concreto.
Una persona a la que amo y lo hago por encima de todas las cosas, porque para mí es de la única forma en que se puede amar. Capaz de descontrolar el tiempo y cargándose con un solo gesto cualquier rutina impuesta. Viviendo una historia tan grande como el más pequeño de los detalles.
Una persona para la cual no hay palabras suficientes, pero si abrazos.
He tratado de aprender de los errores, de ser mejor persona, porque lo aprendí de ti, aprendí que eres capaz de sostener toda una realidad a tu antojo, a callarme los suspiros cada vez que me besas, a dejar trocitos de mis desastres en tus bolsillos, aprendí que dormir contigo es más excitante que cualquiera de mis sueños, a entender tus medias sonrisas, y me acostumbre a este no saber que hacer ni donde ir, pero contigo.
No sabré exactamente lo que haces, pero desde que lo haces todo es maravilloso

No hay comentarios:

Publicar un comentario